
Noche de infancia
A Oscar Zambrano Urdaneta
Soy un cafetal de luciérnagas
la luz azul en la sombra,
donde mi madre me hablaba
de su patria,
mientras me daba a beber
una taza de chocolate.
El sabor del chocolate
es una oscuridad espesa.
Mis hermanas jugaban
en la noche de las muchecas;
Me daban miedo
los pilares blancos de la casa,
ciertos resplandores del follaje.
Mi ser en la vegetación
era
un miedo a convertirme
en una estrella fugaz.
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Jóvenes iracundos
Los jóvenes iracundos recorren las calles
de una vieja ciudad empedrada
donde las cantinas se anuncian
con racimos de uva
de metal dorado.
(De noche las brujas
barren cartas de enamorados).
Los jóvenes iracundos visitan
sótanos del vino,
salen a la plaza con la melena al viento,
llevan zarcillos y collares
de colmillos caninos.
Algunos tienen pesadumbre mística
en sus túnicas blancas.
Se les unen muchachas en traje de ballet.
Todos juntos se bañan en las fuentes
públicas
desalojando a los pájaros.

La muerte de Consuelo
Ese día
yo vi el horizonte secreto
de la muerte,
sus oscuros
y una luz en el olvido.
Yo era la presencia
del sufrimiento
pidiendo limosna
ante un altar.
Yo estaba cerca de la bendición
eterna,
en la humildad de los siglos,
íngrimo y solo,
en la intemperie,
recordando la adolescencia de Consuela y mía,
mi trabajo de pintor
de anuncios en las carreteras
cuando Juan Vicente Gómez reinaba
en el centro de la miseria
y de las cárceles.
Yo regresaré a todas mis edades
llorando cada sepultura
cuando Consuelo comenzó a morirse
en la pasión de su martirio.

Vicente Gerbasi (Canoabo Edo. Carabobo-1913) Uno de los poetas fundamentales de la literatura venezolana. Autor de los poemarios “Poemas de la noche y de la tierra”, “Vigilia del náufrago”, “Mi padre el inmigrante”, “Tres nocturnos”, “Los espacios cálidos”, “Los colores ocultos”, “Edades perdidas”, entre otros.
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