
El infierno como premio
A Jaime Sabines, in memoriam.
Ya no son voces de calle/ ni de gentes
que me adversan:
mi mujer, hijas y madre
me aseguran el infierno.
Me dicen soy insensible
pero yo estimo no serlo.
A veces lloro escondido –les digo-
y si lloro, entonces, siento.
Otras veces he sufrido un silbido pendenciero
que se cuela por mis huesos
que según “los amorosos”
es un síntoma de amor.
De rabia también se llora –refutan-
de impotencia, por recelo,
y a ver si apartas un tiempo
para que te vean los huesos.
Entonces sí me confundo, / me aturdo,
me siento ingenuo.
y lloro, lloro escondido,
sin que lleguen a saberlo,
al palpar en mi destino
el infierno como premio.

Animo
Animo
tengo
de disponer en orden
dolores lacerantes que me habitan.
Al alcance:
el quedo silencio
de tus ojos tristes.
A lo lejos:
el tránsito entre el día de hoy
y el vientre de mi madre.
Al infinito:
-en el último rincón
del último lugar posible-
el pez espada
que en tu vientre habita.
José Luis Angulo Noguera (Barinas-1963). Poeta, hábil entretejedor de versos. Colaborador permanente del Suplemento Literario “Bellas Letras”. Su labor escritural se encuentra –en su totalidad- inédita.
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