
(I)
Yo te inventé
una ciudad
sin puentes
sin tormentas
con el corazón
apenas
y mis zapatos rotos
yo inventé tu cuerpo
entre vinos y
cantos
sólo tu cuerpo
lejos del mar
con el amor
temprano
y un pedazo
de sueño
entre mis manos.
(V)
Nadie
te habló
de mi silencio
del invierno
para ti
la noche
era un espacio
indefinible
una transparencia.
El río
simplemente un río
y el amor
una canción
olvidaba entre
la niebla.

Evangelio
3
La mujer que comparte el lecho de un poeta y o llena
de amor, ha simplificado su camino al cielo. En
verdad les digo: en mortales brazos sufrirá el hastío
de los siglos.
4
Quien justifica las ofensas es un cobarde. Por eso les
digo: Cuando te peguen en la mejilla derecha, pon la
mejilla izquierda y cuando el desgraciado también te
pegue en ella, saca tu revólver y dale un tiro en la
cabeza.
5
Muchas mujeres me aman, de allí que muchos
hombres envidien mi suerte.

Arnulfo Quintero López (Barcelona, Edo. Anzoátegui-1949) Poeta, abogado, docente universitario. Fue director del “Cadáver Exquisito” y fundador del Taller Literario “Andrés Mariño Palacio”. Ha publicado “Versos de la Taberna del Camino del Olvido”, “Del lado Allá del Vuelo-Del lado Allá del Canto-Del lado Allá del Tiempo”, entre otros.
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