
Taciturna tristeza.
Amargo desespero,
Del vacío y la necesidad.
Oh!, dolor desgarrante,
De lágrimas sangrantes
Espera paciente y lenta
Al ser solitario,
Que implacablemente
En su trampa cae.
Oh!, alma necia,
Que buscas la plenitud.
Y lo que encuentras
Es a tu fiel acompañante
La soledad.
2004

Así es amiga, a veces la soledad se presenta como única compañera, a veces es amable y otras dolorosa. Bella poesía. Un abrazo y gracias por tu visita. Magda
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