
Desde uno y otro lado del agua
No sabías quedarte
pero allí estás rozando un agua
y refrescando la piedra entre esas flores
¡Qué importa si es la oscuridad
y si es el día Qué importa!
No sabías quedarte
y no sabías
Irte para siempre
Pero allí estás rozando el agua
- ¡no te levantes
El tiempo es tan hermoso…
¿Qué tienes en tu corazón?
¿Cantarás o sólo
lanzarás un grito?
Deja
Deja tu corazón volar
déjalo que tropiece en las ramas
Aléjate! Aléjate! No eres más que un aire!


Prego
Un óbolo de amor
puede ser esa noche
ama de la pasión
que nos expulsa adentro
más adentro
hacia adentro
donde la sombra duele
Espasmo
Amanecer Espasmos
Amortajar el día
el nervio de las cosas
Desde su soledad
el cuerpo nos bosqueja
lo axial de la existencia
Hay un vacío
una ausencia de algo que no existe
y amanecemos lunes
horrorosos y amargos.

Retrato de un hombre con una mujer
y tema para conversar
La vida borda un cuento
erótico
alegre
y malvado.
Yo me trago una soledad
mil veces compartida
engullida a fuerza de vino blanco,
el que le gusta a mi chica.
Mascar y mascar,
lanzando las tablas
que llevo sobre la cabeza,
desvelado por encierro voluntario
al lado de una puta rusa.
Noche sí. Despertar no.
Noche de cama ancha
y de verdades a fuerza de lágrimas rojas
y brillantes
de llanto eterno.
Roger Vilaín (Upata, Edo. Bolívar-1969). Poeta y narrador. Es profesor universitario y colaborador habitual de las revistas Venezuela Analítica, ArteLiteral y el diario Correo del Caroní. Ha publicado el libro de cuentos “Hojas secas” (1994) y el poemario “De gatos y de hombres” (1995), “Desde un escaparate viejo” y “El cuerpo y la sombra”.

Violación
La mujer no sigue
su curso,
temerosa
arrastra los pasos.
Una sombra frugal
la acecha,
cerrándole por la
fuerza
el tránsito
La inmoviliza, sobre
la yerba húmeda,
y a tirones le arranca
la blusa y la
falda.
Frente
(a ella
se yergue
impetuosa la figura
que la asalta.
Desnuda yace
sobre ella y la cabalga
frenética hasta que la deshoja
un quejido
de dolor
(y de placer.
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