Olympia...
Poema I
La invención de la soledad...
Paul Benjamin Auster (Newark, Nueva Jersey, E.U., 1947- ) es un escritor, guionista
y director de cine estadounidense, Premio Príncipe de Asturias de las Letras
2006. Estudió lengua y literatura inglesa en la Universidad de Columbia, centro
del cual se graduó en 1970. En el país galo ejerció labor como traductor de
autores franceses hasta su vuelta a los Estados Unidos en 1974. En la Gran
Manzana se ocuparía como periodista, escribiendo en “The New York Review of
Books” y en “Harper’s Saturday Review”. A
mediados de los años 80 y tras haber escrito poesía y ensayos, Auster debutó
como novelista con “Jugada de presión” (1982), escrita con el seudónimo de Paul
Benjamin. El mismo año apareció el libro de corte autobiográfico “La invención
de la soledad” (1982). Se revelaría internacionalmente como escritor al
publicar con éxito “La Trilogía de Nueva York”. Este título engloba una tríada
de novelas de intriga conformadas por “La ciudad de cristal” (1985), “Fantasma”
(1986) y “La habitación cerrada” (1986).José Ángel Buesa
Déjame sueltas las manos...

Déjame sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!
Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!
Déjame libre las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste—
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!
Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, 1904 – Santiago de Chile, 1973) conocido por el seudónimo y, más tarde (1946), el nombre legal de Pablo Neruda. Fue un poeta y militante comunista chileno, considerado entre los mejores y más influyentes del siglo XX. Sus obras: Crepusculario (1923), Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), Tentativa del hombre infinito (1926), Anillos (1926), El hondero entusiasta(1933), El habitante y su esperanza (1926), Residencia en la tierra (1925–1931) (1935), España en el corazón (1937),Nuevo canto de amor a Stalingrado (1943), Tercera residencia (1935–1945) (1947), Canto general (1950), Los versos del capitán (1952), Todo el amor (1953), Las uvas y el viento (1954), Odas elementales (1954), Estravagario (1958),Navegaciones y regresos (1959), Cien sonetos de amor(1959), Canción de gesta (1960), Poesías: Las piedras de Chile (1960), Cantos ceremoniales (1961), Memorial de Isla Negra (1964), Arte de pájaros (1966), La Barcarola (1967),Las manos del día (1968), Fin del mundo (1969), Aún (1969),Maremoto (1970), La espada encendida (1970), Las piedras del cielo (1970), Discurso de Estocolmo (1972), Geografía infructuosa (1972), La rosa separada (1972), Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena (1973) y otros.La gata herida

[a Michu]
La gata herida por la curiosidad
salto los tejados ajenos, lejanos.
Tiene una patita lastimada.
Ella brinca lento, camina paso a paso
llevando su cuerpo a cuesta que va creciendo.
Intenta asomar su cabeza por la ventana abierta
sin hallar nada.
Recorre el lugar
se acerca al cuarto y llama a la puerta,
metiendo la otra patita que le queda
para que la dejen entrar.
Mira atentamente en silencio
planeando acercarse a aquel cuerpo caliente.
Sigilosamente, sin dejar rastro, logra llegar a su encuentro
esperando sentir las manos en su piel
mientras masajea su cobija.
Gata herida por recorrer caminos conocidos, aunque ajenos.
No puede ya con sus locuras, ni brincar
ni dañar el viejo mueble del corredor, ni correr a su primogénita
de su territorio.
Ella espera algún día jugar con las sombras de su cuerpo
ahora cansado.
Gata que espera en las escaleras de aquel oscuro terreno
por aquel cuerpo corriente, por aquellas manos que provocan
que la hacen enloquecer,
reclamando de vez en cuando su abandono.
Viendo caer la lluvia esta la gata, oculta en aquel lugar
donde se esconde los gatos vagabundos
de tiempos lejanos y cercanos, lugar
donde rituales de amor ejecutó en el recuerdo del pasado.
© Ligia Ruiz
08/03/11 22:33pm
Jenaro Talens

La parada de los monstruos
He hecho los mayores esfuerzos por salir de la
multitud y hacerme notar por alguna cualidad:
¿qué he hecho sino ofrecerme como un blanco y
mostrar a la malevolencia dónde podía morderme?
Lucio Anneo Séneca
Cuánto rumor innecesario para una vida tan pequeña, dicen
como quien deja demasiados rastros tras de sí.
No es bueno, sin embargo, atender a las voces
de quienes exaltan el color del cielo
queriendo confundir su terror con el mío.
Las últimas palabras que no pronuncié
fueron tu nombre, aunque me refería
a un alba luminosa. Mírame, no temas:
no diré nunca nada de tu vida, ni
escribiré de lo que compartimos
si consigo evitarlo. La gente no se ocupa
de nuestro sufrimiento por exceso de amor, pero nosotros
tendremos al fin tiempo para dedicarnos
a tu cuerpo y el mío. Despliego el abanico de tu piel
entre mis manos como un mapa
y en él dibujo los itinerarios
que habrán de conducirme hasta la muerte. Ya
no hay ninguna razón para que envejezcamos
juntos, dicen los otros mientras nos contemplan
al borde del acantilado de su licuefacción. Escucho
cómo su voz conspira en lo visible. Dales
una migaja de tu oscuridad, no sexo
ni deterioro, ¿no
adviertes que tan sólo buscan
interpretar las huellas de nuestro silencio?, ¿que
el sonido no ofrece ya conocimiento, sino
incertidumbre y orfandad? Recuerdo la promesa:
un pájaro que sueña con el alba
vendrá a nosotros como sombra, en la
gris desembocadura de la noche, cuando
nos despertemos juntos, carcomidos
por los murmullos de dos cuerpos libres
que nadie pudo reducir. Gocemos;
no hay nada que apacigüe tu temblor.
Cuando después de la explosión, todo termine,
¿en qué punto o espacio crees que estarán? ¿quedarán ruinas?
Jenaro Talens (Tarifa, Cádiz, España - 1946). Poeta, ensayista y traductor. Libros publicados: En el umbral del hombre (1964), Los ámbitos (1965), Una perenne autora (1969), Víspera de la destrucción (1970), Ritual para un artificio (1971), El vuelo excede el ala (1973), El cuerpo fragmentario (1978), Otra escena (1980). Proximidad del silencio (1981), Purgatori (1983), Tabula rasa (1985), Orfeo filmado en el campo de batalla (1994), Viaje al fin del invierno (1997), Profundidad de campo (2001), Minimalia (2001), El espesor del mundo/On the Nature of Things (2003), La permanencia de las estaciones. Los poemas en prosa (2005). Iconotextos: Purgatorio (1987), La mirada extranjera (1986), Looking in/Looking out (1989), Five Ways to Finish August (1988), Moins qu'un image (1992), De qué color son las princesas (1995), Por los caminos de Al-Andalus (2006), La certeza del girasol (2008). Antologías: Desde esta autobiografía se ven pájaros (1989), La constancia del nómada (2000), Cantos rodados (2002), Luz de intemperie (2006), El bosque dividido en islas pocas (2009).














